Desafíos y aprendizajes de vivir con un implante coclear

Tecnología y salud: un implante coclear es un dispositivo médico electrónico, implantado quirúrgicamente, diseñado para proporcionar una sensación de sonido a personas con sordera neurosensorial de severa a profunda.
En el marco del 25 de febrero, Día Internacional del Implante Coclear, la historia de Pablo, resume lo que implica atravesar una sordera súbita, aceptar un diagnóstico, animarse a la cirugía y transitar la rehabilitación. Un recorrido que combina acompañamiento, tecnología y constancia para volver a escuchar.
Sus inicios hasta llegar a un diagnóstico acertado
En 2013, después de un episodio de sordera súbita en el oído izquierdo, a Pablo le diagnosticaron hipoacusia neurosensorial. Lo que empezó con un fuerte dolor de cabeza terminó en una serie de estudios y consultas hasta llegar a un diagnóstico claro: otosclerosis, una enfermedad que afecta la transmisión del sonido en el oído interno.
“Me lloré todo, pero me quedé tranquilo porque ya tenía la certeza (de la enfermedad)”, recuerda. Tener un diagnóstico fue el primer paso. El siguiente, asumir que la alternativa concreta para recuperar audición era un implante coclear. “Yo ya sabía que el camino mío era el implante coclear”.
Aceptar la cirugía no fue inmediato: “Al principio, lo vi como algo negativo desde mi punto de vista. Era difícil de aceptar”. Sin embargo, con el tiempo entendió que el dispositivo no era un enemigo sino una herramienta. “No hay que pelearse con la tecnología. Es literal, una solución”. Aunque no devuelve la audición natural, permite percibir sonidos y comunicarse de nuevo.
El implante coclear como un proceso
La cirugía es solo el inicio. Un mes después llegó la activación del procesador externo y comenzó la rehabilitación junto a su fonoaudióloga. “No podía creer que iba a tener que hacer un proceso de aprendizaje desde cero”.
Las primeras sesiones se enfocaron en reconocer sonidos básicos sin leer los labios. El cerebro debe reorganizar la información auditiva y cada persona responde de manera distinta. La constancia en los controles y calibraciones fue clave para mejorar su audición. “Fue muy lento y paulatino, pero no hay que dejar de estar arriba para tener buenos resultados”.
Rol del entorno
El apoyo de familiares, amigos y colegas fue fundamental. Pablo esperó hasta unos días antes de la cirugía para compartir su situación. “Es sumamente importante que te tengan en cuenta tu cuestión”, explica.
También buscó ayuda psicológica, ya que la pérdida auditiva puede generar aislamiento. Aprender a comunicar dificultades como “la verdad que no entendí lo que me dijiste, ¿lo podés repetir?” fue un paso esencial en su adaptación.
Enseñanzas
Recuperar la audición no significó volver a escuchar todo de la misma manera, algunos sonidos ambientales los percibe mejor que ciertos matices del habla. La rehabilitación requiere paciencia y esfuerzo, pero cada mejora marca la diferencia, explicó.
“Todo depende del proceso de rehabilitación de cada uno”. Cada caso de hipoacusia es distinto según su origen y evolución.
Uno de sus grandes retos fue volver a estudiar. Se inscribió en un posgrado de marketing digital de más de un año. “Fue romper con los mitos y los miedos, volver a exponerse ante una multitud… tratar de escuchar lo mejor que uno puede. Y lo pude hacer”.
Actualidad y nuevos desafíos
Hoy Pablo planea un segundo implante y sigue estudiando. Mantiene una vida activa, aunque reconoce limitaciones en entornos ruidosos y adaptaciones cotidianas.
A quienes evalúan un implante, les deja un consejo: “Que pierdan el miedo, que evacúen todas las dudas y no se queden con los brazos cruzados”. Y respecto al dispositivo, enfatizó: “El implante coclear es una decisión profundamente acertada, una puerta que vuelve a abrirse al sonido, a las conversaciones y a una vida con nuevos sonidos. No se van a arrepentir; al contrario, es un paso que puede transformar la manera de volver a escuchar”.

